
Vigo y Lugo fueron, durante la última semana de noviembre y primera de diciembre, escenario de un operativo antiterrorista ordenado por la Audiencia Nacional contra el independentismo gallego. Su justificación: el intento de desarticulación de Resistência Galega, organización que ha reivindicado una serie de acciones que produjeron desperfectos en locales de partidos políticos, entidades bancarias e intereses inmobiliarios. La operación se saldó con la detención de seis personas, tres mujeres y tres hombres, a quienes se acusa de “integración en organización armada” y “tenencia de explosivos”, entre otros cargos. Las detenciones fueron seguidas de los correspondientes registros domiciliarios, pero durante los mismos se produjo también la entrada policial en diversos centros sociales, algo que encuentra su explicación en la estrategia de criminalización contra éstos que llevan tiempo desarrollando diversos medios de comunicación gallegos y algunas autoridades como el alcalde de Compostela, Xerardo Conde Roa.
Dos de los centros sociales criminalizados, A Revolta do Berbés en Vigo y Arredista en Compostela fueron registrados, este último sin orden judicial. Otros como Faísca y Bou Eva, también en Vigo, denunciaron la presencia de patrullas de la policía nacional ante sus puertas.
El caso, lleno de interrogantes, está marcado por una profunda confusión, ya que tanto fuentes policiales como medios de comunicación han ido intercambiando versiones y lanzado hipótesis rocambolescas. Primero se afirmó que las personas detenidas pretendían atentar el día de la Constitución, luego su objetivo era atentar contra la familia real y, por último, provocar una masacre, todo esto atribuido a un grupo que no había causado más que daños materiales y a acusados que ni siquiera habían prestado declaración.
El 5 de diciembre, el juez, tras haber dejado en libertad a dos de las personas detenidas, envió a prisión al resto. De sus declaraciones prestadas ante el juez, los medios de comunicación sólo destacaron una cosa: que se declararon independentistas, dejando claro el cariz político del operativo. En Galiza, se sucedieron actos de solidaridad, el más importante una manifestación de unas 200 personas en la capital gallega.
* Novas da Galiza, periódico galego de informaçom crítica.
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